Mi historia

MAMÁ, EMPRESARIA Y NETWORKER

Todo es un proceso y cada avance, requiere de tiempo y acción para que ese proceso sea transformacional

Soy mamá, empresaria y networker, tengo 4 hijos y junto a mi marido hemos logrado construir una familia maravillosa; con todo lo que eso conlleva. Siempre fui inquieta, artista y me gustaba ir en contra de lo convencional. Mi mayor crecimiento surge durante mi primer embarazo, a los veinte años, soltera. Desde entonces supe que tendría que ser y hacerme de nuevo para abrirme camino al mundo.

 

Comencé trabajando formalmente a esa edad. Había que trabajar, estudiar, mantener una casa y criar; un desafío que me hizo fuerte, tan fuerte que nada ni nadie me podría detener.

 

Durante mis trabajos formales en una minera, una aerolínea y una bodega de vinos, fui siempre muy comprometida y aprendí muchísimo, no sólo sobre las labores mismas, sino a entender, empatizar, socializar y a relacionarme con muchas personas. Estoy muy agradecida de esa etapa.

Sin embargo, tener que dejar a mi hijo horas en el jardín infantil, muchas veces enfermo; o en manos de alguien más. El "no estar presente", y saber que se extendería hasta mi jubilación, me hicieron pensar que eso no era para mí.

Al mismo tiempo me percaté que trabajar tantas horas al año, a cambio de 15 días de vacaciones no era suficiente y lo encontraba injusto.

 

Me enfoqué en construir mi libertad; crear un trabajo auto sustentable para no depender de nadie; yo quería y merecía más. Trabajé como independiente inicialmente y el 2005 monté mi primera empresa, junto a mi marido; formamos un negocio que funciona hasta el día de hoy. Con un camino entretenido pero lleno de desafíos y aprendizajes. Toda esa experiencia me hizo comprender que tener tu propio negocio no es necesariamente sinónimo de libertad. Emprender tiene una alta responsabilidad; hay otras personas/familias que dependen de ti. Y muchas veces las horas del día se extienden y la semana no termina los viernes. Sin embargo, manejar tus tiempos, tus vacaciones, un café con tu madre entre semana, no tiene precio.

 

No todos estamos hechos para emprender; hay personas que prefieren trabajar para otros, pero hoy existe un alto número de esas personas que está cansada del sistema, los bajos ingresos y la falta de tiempo.

El 2014, sufrí un colapso de cansancio y mi cuerpo me pidió frenar. "La vida no puede estar hecha sólo para pagar cuentas", pensé... tiene que haber una mejor manera." Ese año el Network Marketing golpeó a mi puerta. Me asocié a esta Industria en un proyecto que cambió mi vida. Productos que me hicieron sentir bien, aumentar mi energía, regular mi sueño, aumentar mi autoestima y proyectar esa nueva energía en los demás.

Inicialmente, lo tomé como un "plan B", pero pronto comenzó a transformarse en mi primera opción, porque mi experiencia podía ayudar a muchas personas que sentían lo mismo. He aprendido que esta Industria es la única capaz de sobrevivir y crecer en medio de cualquier crisis, por sus bajos costos y movilidad.

Hoy es lo que más amo hacer. Esta actividad ha cambiado mi vida, mis ingresos, mi forma de pensar y me siento preparada para ayudar a otros a cambiar la suya.


Todos nos merecemos la vida que queremos; no importa la situación actual en que te encuentres; dónde naciste o las creencias con las que creciste. Tú eres el dueño de tu vida y tienes el poder para cambiarla. Las creencias que tenemos instaladas muchas veces nos limitan, pero la buena noticia, es que éstas se pueden cambiar, si así lo decides. Y si yo puedo aportar en algo a ese cambio, estaré encantada de hacerlo.

Con mucho cariño

Ale Larenas 

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