Lo que te hace falta!

November 7, 2017

 

Hace unas semanas estuve en Brasil en la convención más importante de mi Negocio. Es un evento anual enorme y cada vez que participo, los aprendizajes son tremendos. Llegan a la médula!

 

Siempre que llego de una convención, me gusta poder transmitir lo vivido a mis socios que no pudieron participar, aunque es difícil porque las emociones no son transferibles… pero pensando y pensando en cómo comunicarlo, llegué a la conclusión tremenda de que hemos dejado de soñar.

 

Cuando nacemos, aprendemos desde cero todo lo que hoy sabemos. Desde succionar para alimentarnos, hablar, controlar esfínteres, gatear, caminar, etc. Y aquí me quiero detener un poco:

 

¿Por qué un niño aprende a gatear? ¿Qué hace que gatee? Bueno, su instinto de supervivencia lo hace ir descubriendo el mundo. Y a la hora de ver un juguete o algo que llame su atención, va a ir por él. Y con tal de tenerlo en sus manos, es capaz de arrastrarse hasta llegar a él. Así es como aprende a gatear, luego a caminar y luego a hablar para pedir las cosas, alimentarse, comunicarse.

 

Más tarde, cuando ese niño tiene amigos en el barrio, primos más grandes, quiere aprender a andar en bicicleta. Lo intenta una y otra vez, imparable hasta que logra montar la bici. No lee un manual para aprender. Se sube, se cae quinientas veces y vuelve a subir para aprender a pedalear, equilibrar, controlar, dirigir y frenar, bajarse! No tiene miedo a seguir intentándolo y su meta es lograrlo: andar en bicicleta; no importa el cómo, pero tiene claro el qué.

 

Hasta aquí, vamos perfecto! Pero, si seguimos avanzando, nuestra historia cuenta que debemos ir al jardín infantil (guardería) para aprender nuevas habilidades, sociabilizar, etc. Es ahí cuando efectivamente aprendemos nuevas cosas, pero también comenzamos a dejar de soñar. Desde el momento en que debemos vestirnos igual al otro, sentarnos igual al otro, hacer las mismas cosas que el otro, utilizando los mismos parámetros y sistema de aprendizaje, es que comenzamos a dejar de soñar. Un par de años que luego nos “hacen avanzar” hasta el colegio, sistema parecido y peor, en el buen sentido de la palabra… Ahora debemos achicar más aún nuestros márgenes. Aprendemos cosas como la tabla de química, los distintos tipos de suelo, raíces, fórmulas y un montón de cosas, que sabrá Dios si las usaremos alguna vez…. Y lo más probable es que no. No digo que no esté bien aprender, digo qué cosas aprender para desenvolvernos luego en este mundo lleno de desafíos maravillosos que son oportunidades, pero que los vemos con miedo, gracias a que nos impidieron soñar y nos cerraron “la cancha” a la mínima expresión. Y mejor dicho, a la misma expresión que el resto, de manera que nadie salga del “parámetro correcto” o “normal”.

 

Luego viene la Universidad, Instituto o Especialidad en donde seguimos sentados igual, nos podemos desordenar un poco, pero básicamente, seguimos todos el mismo camino, aprendizaje y forma de generar ingresos. Nos convertimos en perfectos empleados, listos para obedecer órdenes y hacer lo que se nos diga. Cero capacidad de decidir, crear, soñar, resolver conflictos, tomar desafíos, liderar y demostrar nuestras habilidades blandas, porque no las practicamos.

 

Lo que te hace falta es…

Cuando inicié mi negocio online de network marketing, comencé a entender que nos habían cerrado la posibilidad de soñar. “Eso no lo puedes hacer, lo correcto es hacer esto otro”; “cómo crees que vas a lograrlo, si no tienes dedos para el piano”; “para qué vas a intentar algo nuevo, sigue con lo conocido que es más fácil y más vale lo malo conocido que algo por conocer”; “ni siquiera lo intentes, eso no funciona”; “cómo vas a formar una empresa, si no eres ingeniero comercial”…

 

Y una larga lista de “no”; normalmente comentada por personas cercanas que tienen miedo a fracasar, a equivocarse y te lo transmiten sin ningún pudor para que tú sientas y pienses igual.

 

Lo que te hace falta es hacerlo, intentarlo, caerte, equivocarte y volver a intentarlo! Tal como cuando aprendimos a caminar, a andar en bicicleta, en skate, a manejar, etc, etc.

 

Aprender a ser empresaria, es igual que aprender a manejar. Al principio no das ni con los pedales, menos los cambios; no sabes las normas; tienes que aprender habilidades nuevas que te toman varias semanas y meses hasta que logras una conducción pareja y el conocimiento de las normas del tránsito. Pero no es sino en la calle, conduciendo cuando realmente aprendes a conocer las distancias, los peligros, a adelantarte a los hechos; sobrellevar situaciones difíciles y hasta chocar y resolver cómo le pagas el topón a la otra persona. Ser empresaria te cuesta lo mismo. Debes aprender nuevas habilidades y sólo la práctica de ellas y los desafíos diarios son los que te harán crecer y transformarte en la persona de éxito que quieres ser.

 

El mundo del network marketing te enseña nuevamente a soñar, a que todo es posible, si te lo propones y trabajas por ello. No hay límites. Por eso amo esta profesión; nos enseña de abundancia en todos los aspectos; no hay pobreza en un networker profesional, sólo hay esperanza, éxito, crecimiento y ayuda al prójimo; el éxito viene por añadidura, una vez que te equivocaste, aprendiste, soñaste y creciste.

 

Algunas recomendaciones para perder el miedo y comenzar a soñar

1.-Cumple con tus compromisos. Si dices que asistirás a una reunión, asiste. No busques una excusa de último minuto. Una empresaria de éxito, asiste a lo que se compromete. La única persona a la cual estás perjudicando cuando no cumples, es a ti misma; tu integridad y credibilidad frente a las demás personas.

 

2.-Encuentra tu ¿por qué? Cuando tienes claro por qué estás cambiando tu camino, el cómo vendrá solo. La motivación que tengas para enfrentar desafíos, estar presente y asistir a tus compromisos, dependerá del gran por qué que tengas. Es el “faro” que ilumina tu camino y te hace seguir, seguir y seguir, sin importar la opinión de los demás ni si está lloviendo o hace calor.

 

 

 

3.-Confía. En la primera persona que debes confiar es en ti misma! Tú puedes hacerlo y si te lo propusiste, no te puedes fallar. Confía en tus capacidades y confía en que aprenderás nuevas habilidades y que no hay límites para aprender y avanzar. Confía en los demás; no estés pensando que todo está en contra; enfócate en lo positivo, en lo favorable, en tus logros y en lo que te enfoques, se expandirá. Si algo no funciona, no pasa nada, sigue adelante y sigue confiando.

 

4.-Organiza tu tiempo para tomar acción. Pequeños cambios diarios y constantes son más fructíferos que todo de sopetón y luego un mes sin hacer nada. Los negocios y nuevos desafíos requieren de constancia y perseverancia. Es la clave para llegar a tu meta.

 

5.-Sueña, sueña, sueña. Pero sueña en grande y visualízate en ese sueño. Acostumbra a tu mente, a tu subconsciente a esos nuevos parámetros, porque él solito se re programará para ellos. Sueña todos los días, visualízate, huele, siente como te sentirás cuando estés ahí. Poco a poco, su cerebro irá desarrollando acciones para lograr esas metas.

 

Como siempre, espero haber aportado un granito de arena a tu vida. Si te gusta este artículo, compártelo! Y si quieres recibir más tips y contenidos de este tipo, suscríbete aquí>

 

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Que tengas una semana extraordinaria!

 

Alejandra Larenas

www.alelarenas.com

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