¿Crees en el poder de las redes? 3 tips para comenzar

September 3, 2018

 

“Los pobres venden; los ricos hacen redes.” Esta frase caló hondo en mí. Usualmente, la gente dice “no me gusta vender”, aunque lo hacemos todo el tiempo, desde que nos levantamos en la mañana, discutimos con nuestros hijos, damos nuestro punto de vista, etc. Cada conversación es una negociación y la negociación es venta. Vendes cuando pides permiso para salir, cuando invitas amigos a tu casa, cuando cocinas, cuando te vistes, cuando asistes a una reunión de cualquier tipo, cuando bailas, cuando cantas, cuando pintas, cuando ríes. Todo es venta.

 

Aunque vender es algo que he aprendido con los años, desde comencé con mi primer emprendimiento de venta de queques en el colegio, cuando me enteré de este concepto, comencé a abrazarlo y aprenderlo: los pobres venden, los ricos hacen redes.

 

Es un poco fuerte la frase, porque pobreza se asocia a algo malo y riqueza a algo bueno. Sin embargo, las personas hablan mal de la riqueza… aunque mueren por tenerla. Al analizarla y leer sobre ello, recapacité y comprendí la verdadera razón. Y es muy simple. Si quiero riqueza, no puedo hacerlo sola. Con sólo dos manos, no alcanzamos a construir riqueza, debemos apalancarnos de un sistema o construirlo. Cuando leí el libro Piense y Hágase Rico de Napoleon Hill, entendí el concepto y vaya que es cierto. Las grandes compañías no son otra cosa que redes. Fíjate en las compañías eléctricas, compañías de seguros, de autos, de productos alimenticios, de bebidas, periódicos, todas han construido enormes redes de distribución y esto es lo que has ha hecho expandirse en grandes territorios y en forma global en muchos casos. Pero cómo se logra construir algo tan grande! Tiene un costo altísimo y mucho trabajo detrás, hasta que llega un momento en que es tan grande que cada parte del engranaje, hace lo suyo y todo fluye. Si tú tuvieras que construirlo solo, no lo alcanzarías.

 

El concepto lo comprendí mejor en el libro Escuela de Negocios, de Robert Kiyosaki. En él, Robert explica en detalle, cómo funcionan las redes de mercadeo, que no son otra cosa que una red de distribución persona a persona. Por supuesto, a un costo infinitamente menor al de las grandes compañías, porque es persona a persona.

 

Con los años, he aprendido a vender, aunque yo era de las que decía “no sé vender” o “no me gusta vender”. Pero también me di cuenta que si quería emprender, tendría que aprender a hacerlo. Porque sino, mejor me quedaba empleada en una empresa, ganando siempre lo mismo y sin libertad. Eso era francamente más fácil. Pero a mí me gustan los desafíos y sobre todo, amo mi libertad y trabajo duro para tenerla y que mis hijos aprendan lo mismo.

 

Fíjate lo que pasa hoy con las redes sociales. Sólo hablemos de Facebook, aunque Instagram es la que le sigue por excelencia. Si publicas algo que gusta, la gente lo comenta, le pone me gusta o corazones, y hasta lo comparte. ¿Y qué pasa con esto último? ello multiplica tu publicación como células en donde cada “compartida” significa que un nuevo grupo de personas la ve. Por eso se llaman “redes”. Tú no tienes la capacidad de influenciar, llegar a todas las personas presentes en Facebook, pero con tus amigos/seguidores, sí.

 

Si tu negocio es un restaurante y tu amigo Juan vino a comer y le gustó mucho, él lo recomendará a otros amigos, por lo menos a 5 y un porcentaje de esos 5 irá a tu restaurante, gracias a la recomendación de Juan. Si le pagas un pequeño porcentaje por cada amigo de Juan que llega a comer a tu restaurante, Juan estará encantado de seguir recomendando y si los amigos de él reciben también un pequeño porcentaje por sus recomendaciones, también estarán felices de hacerlo. Entonces, tu restaurante tendrá más clientes y cada uno será un “recomendador” profesional. Así se construyen las redes profesionalmente; en donde todos ganan, no solamente tu restaurante. Si yo quiero dar a conocer un Yogurt sin lactosa extra calcio. Debo hacer lo mismo. Debo entregarlo a distintas redes de distribución mayoristas, minoristas para que entre todos lo vendamos a supermercados y llegue al consumidor final. Debo pagarles a cada uno un pequeño porcentaje de la venta. Así funcionan las redes y el consumidor final es quien paga todos esos pequeños porcentajes, en cada yogur comprado.

 

Cada vez más empresas tradicionales multinacionales de reconocidas marcas tienen sus negocios paralelos de redes de mercadeo como Nestlé y Unilever. Porque es lo que viene. Las personas prefieren cada vez más la libertad para trabajar y generar ingresos. Y no están dispuestas a invertir grandes sumas de dinero para hacerlo. Quieren poco riesgo y costos bajos.

 

Por eso yo hago redes de mercadeo y teniendo ambos tipos de negocio, puedo decirte que es mucho menos costoso y no necesito de un lugar físico. Puedo trabajar desde donde esté.

 

“Los pobres venden, los ricos hacen redes.” Comencé a comprender a fondo lo que esta frase significaba. Si yo vendo un producto indiscutiblemente gano. Pero si dejo de vender, dejo de ganar y cada mes comienzo desde cero nuevamente. Si tú trabajas en ventas, comprenderás lo que digo. Cuando hago redes, cada socio es una célula que se expande entre sus contactos, logrando más ventas sin que yo esté ahí. Él y todos sus amigos y amigas pueden hacer lo mismo, como una cadena de distribución: cada cual hace lo suyo con sus recursos y habilidades y somos parte de un engranaje mayor, un equipo con metas en común, con grandes sueños. Miles de resultados pequeños a un bajo costo, hacen un gran total. Siguiendo con el ejemplo del Yogurt, miles de yogures vendidos en el mundo, me darían un gran total, pero a diferencia de una red de mercadeo, sería un costo altísimo que saldría de mi bolsillo y que sólo vería recuperado una vez que se haga la venta, si se vende.

 

Cuando la estructura está organizada para trabajar en redes, se comprende mejor. Hay que ser un “insider” como dicen los gringos, para saber realmente cómo es mi trabajo. Antes de conocer esta industria, yo estaba cerrada a conocer más, porque me enseñaron que había que estudiar y trabajar para otros y luego jubilar. Pero cuando me di cuenta de la realidad laboral de mi país, rápidamente quise arrancar de la falta de libertad, antes de que fuera demasiado tarde. ¿Cómo me di cuenta? Siempre sentí que tenía un tope. Cada vez que pedía un aumento, cada vez que pedía cambio de área, cada vez que pedía crecer dentro de la compañía, no podía. Me decían “sí, Ale, no te preocupes, estamos en ello”, pero realmente no lo estaban y nunca sucedió.

 

3 tips para comenzar:

 

PRIMERO

Conoce desde dentro. Para capear la ola en el mar, tienes que meterte hasta donde ella está, no sirve si te quedas mirando desde la orilla. Ser un “insider” es la mejor manera de entender y aprender a ser empresario en el mundo del mercadeo en red o network marketing. Si no te gusta, no pasa nada y no pierdes nada, muy por el contrario, ganas en experiencia y en crecimiento personal.

 

SEGUNDO

Decisión. Cuando lo hayas decidido, hazlo con todo el corazón y alma. No sirve comenzar un negocio de a poquito, como decimos en Chile. O partes bien, o mejor no comiences. Tus resultados dependerán del nivel de confianza con que empieces.

 

TERCERO

Enfócate en tus sueños, no en los tropiezos del camino. Ellos serán parte de tu aprendizaje y tienes que pasarlos, tal como lo hemos hecho todos. Haz de tu primer año un trabajo feliz y enfocado. Disfruta el camino y llénate de la energía que te dará la libertad y el poder elegir. Es un camino de cambio, de esperanza a algo mejor.

 

Como siempre! Espero haber aportado un granito, haber despertado esas ganas de ser libre y cumplir lo que te has propuesto en tu vida para hacerla menos monótona y más feliz.

 

Dale un pulgar arriba, comenta y comparte, si te gusta. Hay muchas personas pensando como tú y como yo. Si compartes, puedes hacer un bien a ellas.

 

Hasta la próxima!

 

Ale Larenas

www.alelarenas.com

 

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